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Carpas, barbos y truchas en la misma jornada

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Poder compartir una sesión de pesca con un amigo es, ya de por sí, un motivo de alegría. Y más después de frustrarse, por un tema u otro, en varias salidas juntos.

Pero, además, cuando propones un cambio de última hora respecto a la zona, llevando ya las botas puestas, y se pesca lo que no se espera —especies incluidas—, es como aquello del póquer: si además de jugar, ganas, es ya la re-hostia.

Y ese día jugamos y ganamos los dos.

Esto es lo que nos sucedió a Joan Carles Navarro, alias «Juan Karp», y a un servidor.

Tras quedar en un punto determinado y ya con los bártulos puestos, decidimos hacer un cambio de zona, ya que Juan Karp llevaba allí una hora y no tenía clara la situación de los peces ese día.

Breve discusión sobre dónde ir, ok inmediato y rumbo a unos pocos kilómetros de la zona.

El objetivo del día eran los barbos y las carpas.

Creo que no tardamos más de diez minutos. De hecho, fueron los primeros lances de ambos y cada uno prendió un barbo.

Inicio de aquellos intensos.

Luego, una carpa y varios barbos más, de aquellos complicados, afincados debajo de un árbol en la orilla opuesta. Lances rodados, múltiples ataques de diversos ejemplares —se molestaban entre ellos— que nos dieron otras capturas.

Barbos pequeños, medianos y de hermoso tamaño.

Qué bonito es ver un río con peces de tallas tan distintas.


En un tramo determinado, mientras estábamos disfrutando del final del encuentro, Joan Carles me suelta:

—Ya podrían haber truchas por aquí. Nunca he pescado ninguna, pero el sitio tiene potencial…

Contestación:

—Yo tampoco he visto ninguna. Solo barbos y carpas.

Pues nada, el día tenía que regalarnos más sorpresas.

Al cabo de diez minutos, los gritos de Joan Carles vociferando:

—¡¡Trucha, trucha!!

Eran de esos de:

—¿Me toma el pelo?

O, lo peor, en plan buen rollo:

—¿Será verdad? ¿Será capaz de restregarme una trucha by de face…?

Pues sí.

En la sacadera, una trucha de porte mediano. 🙂


Pues nada, alegría al canto por lo que creíamos una anécdota.

Y digo creíamos porque, ante la motivación del momento, nos concentramos en el tema. Y ya se sabe, si pones los sentidos en lo que haces… 😉

Y así, durante una media hora, conseguimos levantar otras cuatro. Todas de talla justa, pero ya crecerán, esperemos…

Resumiendo, una sesión llena de aciertos en todos los sentidos.

Tres especies juntas, de diversos tamaños, y todo ello concentrado en unas pocas horas.

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Ferran

Desde pequeño he estado vinculado al río. No puedo pasar por un curso de agua sin detenerme. Escuchar el rumor de sus aguas, ver y sentir la fauna. Son muchas las sensaciones de las cuales no puedo prescindir. Con este blog busco compartir estas dos facetas. Por un lado, mi compromiso por el bienestar de los ríos. Por otro, trasladaros informaciones útiles que puedan aportaros algo interesante para practicar la pesca sin muerte o sencillamente para acercaros a dar un paseo agradable. Ferran

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Mario GC

    Menudo día Ferrán, si antes habláis de las truchas antes entran jeje Enhorabuena a los dos por la jornada!

    1. Ferran

      Gracias Mario por comentar y disculpa que no te responda antes, es que estaba tras ellas de nuevo jejejeje

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