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Especies invasoras y pesca recreativa: entre la razón y el sentido común

Especies invasoras y pesca recreativa: entre la razón y el sentido común

Cuando la pasión y la conservación se encuentran

Cuando hablamos de especies invasoras, parece que entramos en terreno sagrado: o estás con los buenos o estás con los malos. Y, como casi siempre, la realidad es mucho más gris.

Soy el primero en defender la importancia de conservar nuestras especies autóctonas —faltaría más—. Nuestro patrimonio natural forma parte de quienes somos, y perderlo es perder una parte de nosotros. Pero también entiendo a los miles de pescadores que han crecido viendo y pescando especies que hoy llamamos exóticas o invasoras. Para ellos —y, en parte, también para mí— esos peces forman parte del paisaje emocional y cultural de la pesca. Nací con las iris y las carpas, para que nos entendamos.

El debate, sin embargo, suele plantearse en términos absolutos: o eliminamos todo lo que no es autóctono o aceptamos que “todo vale”. Ninguno de estos extremos me convence.

El ejemplo del Pirineo

Solo hace falta mirar el Pirineo. Muchos de sus lagos de alta montaña no tuvieron originalmente poblaciones de peces, mientras que en otros fueron introducidos por el ser humano desde hace siglos. Hoy sabemos también que estas introducciones pueden tener consecuencias importantes sobre unos ecosistemas especialmente sensibles.

La presencia de peces introducidos en determinados lagos pirenaicos ha afectado, entre otras especies, a poblaciones de anfibios. En esos lugares, su control o erradicación puede estar plenamente justificado para recuperar el ecosistema original.

Pero también creo que debemos contemplar el Pirineo tal como es actualmente: un territorio profundamente transformado por la actividad humana.

Hemos construido carreteras, estaciones de esquí, gestionado bosques y pastoreado ganado en cotas donde antes la presencia humana era mucho menor. También hemos facilitado el acceso para que miles de personas se acerquen a esas zonas y contribuido así a una economía que ayuda a mantener vivos muchos pueblos. Nos guste o no, los Pirineos actuales son también un paisaje humano. Y algo parecido podemos decir de otros sistemas montañosos.

Por eso creo que deberíamos estudiar dónde la erradicación o el control de peces introducidos son necesarios para recuperar ecosistemas de especial valor y dónde una gestión compatible con la pesca recreativa puede ser una opción razonable.

Hace unas semanas pesqué truchas arcoíris en los lagos de Bouillouses, en Francia, en un entorno privilegiado —aunque muy concurrido—. Allí la pesca forma parte también de la actividad del territorio. Cada año numerosos pescadores suben, utilizan el transporte local, comen en los restaurantes de la zona y generan actividad económica.

No digo que ese modelo pueda trasladarse automáticamente a cualquier lugar. Sí creo que demuestra que conservación, gestión y actividad recreativa merecen un debate bastante más elaborado que un simple “peces sí” o “peces no”.

Ni negacionismo ni caza de brujas

Por supuesto, hay problemas reales. En algunos lagos, ríos o embalses, la presencia de especies invasoras ha afectado gravemente a anfibios, peces y otras especies autóctonas. En esos casos hay que actuar, y hacerlo con rigor científico. Las pasiones deberían quedar fuera.

Pero tampoco deberíamos aplicar exactamente el mismo patrón a todos los ecosistemas ni convertir al pescador recreativo sistemáticamente en el enemigo. A menudo, el pescador es uno de los primeros observadores del medio, quien detecta cambios y quien más tiempo pasa junto a ríos y lagos. Y sí, muchas veces los defendemos también por puro egoísmo: queremos seguir disfrutándolos.

También debemos hablar claro: una especie exótica no se convierte en autóctona simplemente porque lleve siglos entre nosotros. Conceptos como especie exótica, naturalizada o invasora tienen significados diferentes y no deberíamos utilizarlos según convenga a nuestro argumentario.

La carpa, el lucio, el salvelino o la trucha arcoíris están incluidos actualmente en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Negarlo no ayuda a defender ninguna posición.

Otra cuestión diferente es qué gestión resulta posible y adecuada en cada territorio. Pretender devolver todos nuestros ecosistemas exactamente a la situación existente siglos atrás puede ser, en muchos casos, extraordinariamente complejo o incluso inviable.

Entre la conservación y la convivencia

Si el debate sobre la naturaleza de una especie se utiliza para justificar extremos, acabamos perdiendo de vista lo esencial: cómo gestionamos lo que tenemos y qué queremos dejar atrás.

Creo que hay margen para buscar puntos de encuentro.

Podemos mantener zonas donde la prioridad absoluta sea recuperar y proteger los ecosistemas originales y, al mismo tiempo, estudiar dónde una pesca recreativa bien gestionada puede ser compatible con los objetivos de conservación.

También podemos aprovechar la pasión de miles de aficionados para generar recursos, educación y respeto por el medio.

Porque, si algo tengo claro, es que amar un río o un lago pasa por vivirlo. Por mojarse las manos, literalmente.

Y sí: pesco truchas autóctonas, barbos, carpas, lucios, salvelinos… Pesco para aprender, para entender, para conectar. Y no creo que eso sea incompatible con querer proteger lo nuestro.

Quizá el futuro pase, simplemente, por aplicar algo de sentido común. Y el sentido común, en temas como este, es casi tan escaso como los ríos verdaderamente salvajes que nos quedan.

¿Cómo deberíamos defender todo ello?

Desde mi punto de vista, sobre todo, con sinceridad y rigor.

Pido a quienes defienden sus posturas —sean cuales sean— que lo hagan con honestidad y empatía. Se puede defender la pesca de especies exóticas sin recurrir a argumentos forzados y reconociendo siempre lo que son. Y también se pueden defender programas de recuperación de peces autóctonos sin tratar de “poco formados” al resto del colectivo.

Hay frases que escuchamos hasta la saciedad y que deberíamos borrar de nuestro argumentario:

“Las patatas y los tomates también son exóticos e invasores.”

No. Tienen un origen exótico, sí, pero eso no las convierte automáticamente en especies invasoras. Comparar una planta cultivada con la introducción de un pez capaz de establecerse y alterar un ecosistema no ayuda demasiado a nuestra argumentación.

“Las carpas llevan aquí 2.000 años, ya se han naturalizado.”

Aquí también deberíamos ser mucho más precisos. La antigüedad de una introducción no convierte automáticamente una especie en autóctona. Y, en el caso de la carpa, actualmente está catalogada en España como especie exótica invasora.

Dicho esto, también hay que hablar claro. Sabemos que la carpa, el salvelino, el lucio y otras especies invasoras pueden causar impactos importantes y que sería un error intentar rebautizarlas como “buenas” simplemente porque nos gusta pescarlas. Pero también debemos reconocer otra realidad: están aquí y su eliminación completa de todos los lugares donde se encuentran plantea enormes dificultades técnicas, económicas y sociales.

Por eso creo que necesitamos identificar dónde su control o erradicación resulta prioritario y dónde pueden estudiarse otras formas de gestión compatibles con la normativa y los objetivos de conservación.

Y los pescadores podemos formar parte de esa gestión. Podemos aportar conocimiento del territorio, colaborar en proyectos de seguimiento, participar en educación ambiental y contribuir a que los recursos generados alrededor de la pesca reviertan también en la conservación y recuperación de nuestras especies autóctonas.

Eso es, para mí, sentido común.

Y si algo necesita este debate es precisamente eso: menos eslóganes, más conocimiento, más empatía y más verdad.

Deberíamos conseguir que la Administración nos viera como un valioso recurso, y no como un problema para el medio y para la sociedad. Para ello hace falta un discurso más elaborado.

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Ferran

Desde pequeño he estado vinculado al río. No puedo pasar por un curso de agua sin detenerme. Escuchar el rumor de sus aguas, ver y sentir la fauna. Son muchas las sensaciones de las cuales no puedo prescindir. Con este blog busco compartir estas dos facetas. Por un lado, mi compromiso por el bienestar de los ríos. Por otro, trasladaros informaciones útiles que puedan aportaros algo interesante para practicar la pesca sin muerte o sencillamente para acercaros a dar un paseo agradable. Ferran

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Manel

    Estoy absolutamente deacuerdo con lo que dices,de hecho somos dos gotas agua,cada uno por su camino,pero confluyendo en el mismo lugar…

    1. Ferran

      Pues quizás deberemos juntarlas 😉

  2. Pere

    Buenos días,
    Hablas del sentido común, pues……, aquí en Cataluña, lo tenemos o no lo tenemos?? porque si lo tenemos o lo tienen, quieren radicar estás especies que hace cientos de años que han colonizado nuestras aguas.
    En lugar de poder sacar con una buena gestión, recursos económicos importantes para la gente del territorio en cuestión.
    Y si hablamos de la trucha Arcoiris que daba muchísimo juego , satisfaciendo a una gran parte del colectivo de pescadores, estás las encontrábamos en lugares o zonas de los ríos muy concretos y bien estructurados, en cotos intensivos, zonas libres, en aguas catalogadas como ciprinicolas o bien por debajo de los embalses e incluso en algunos embalses donde no tenían posibilidad de remontar aguas arriba y colonizar zonas donde habita la trucha autóctona o común.
    Pero un buen día, esos los de arriba hicieron (Zasca) y todo al carajo, prohibición total de repoblaciónes con trucha Arcoiris, pero en cambio si permiten repoblaciónes con trucha Fario (mucho más cara) y está Sres. SI que se cruza con las autóctonas, destruyendo la genética que tantos reclaman, en cambio con la Iris esto no ocurre, pero los que tienen como se dice la Sartén por el Mango, son los que dictaminan sus leyes.
    Y ahora volvemos al inicio «el Sentido Común» Cataluña no a la trucha Arcoiris, pero y porque en otras Comunidades las Administraciones SI lo permiten ; y yo reflexionando me hago una pregunta, somos nosotros «Catalunya» los que tenemos sentido común?? o tal vez lo tienen las otras Comunidades ???? Ahí está el dilema….. Y lo dejo en el aire, para que todos Vds. Opinen.
    Saludos pescadores.

    1. Ferran

      De entrada muchas gracias por comentar y argumentar. Sobre las iris comentar que también hay alguna colonia en zona de salmónidos fruto de lejanas repoblaciones (ICONA etc.) pero esto es casi una anécdota en el mapa de distribución actual. Y ello, no tiene que ser un obstáculo para que fuera objeto de repoblación en intensivos en zonas de aguas bajas, o otras zonas tipos reservoires.

      Hay que conseguir que llegue este tipo de mensaje a la Administración , a las zonas de decisión. Con argumentos y verdades se podría abrir alguna puerta como otros compañeros de afición han conseguido en Valencia, País Vasco etc.

      Ahora viene lo siguiente, cómo, quién, cuándo, dónde… 😉

      Un abrazo

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