Al leer el título, más de uno querrá mandarme una colleja virtual.
¿»Pallareta»… «perdigones»?
Pero dejadme que os explique el porqué de esa pregunta que, al fin y al cabo, solo busca la opinión de aquellos que conocen esta mosca y el parecido que puede tener con esa otra pequeña perla de nuestros montajes. Obvio decir que hay diferencias.
Dejadme que os explique algunas cosas sobre ella.
Ya sé que es muy conocida por algunas generaciones de pescadores —bueno, los que ya pintamos canas—, aunque, por lo que se ve en las redes, bastante olvidada en los últimos tiempos.
Pero para otros será todo un descubrimiento. Para estos últimos intento subsanar ese desconocimiento con esta entrada.
Vayamos por partes.
Esta mosca made in Spain tiene diseñador y podría decirse que hasta «padrino».
El diseñador fue un pescador asturiano del pueblo de Salas, Alfredo Menéndez, conocido como «Pallareta». Y como padrino, Louis Carrère.
Louis tuvo la fortuna de conocer esta mosca en 1932. No solo le gustó, sino que no paró de alabar las propiedades pescadoras de esta artificial. En su libro Techniques modernes de la mouche noyée (1957, París, Editorial S.A.G.E.D.I.) la identifica y da las pautas de montaje.
Tengo la fortuna de disponer de la segunda edición española de la editorial Manuales Pulide, editada en 1970 con el título Pesca de la trucha con mosca artificial. Técnicas modernas de la mosca ahogada.
Una pequeña joya que siempre ha tenido un lugar privilegiado en mi estantería de libros sobre la materia.

Carrère no desaprovecha la ocasión para lanzar críticas a sus colegas franceses por hacer «pseudo-Pallaretas» que poco tenían de esta y que, además, no pescaban. Lo deja claro en el siguiente párrafo:
«Esta mosca hubiese alcanzado un enorme éxito en Francia, donde yo la introduje a mi regreso de España, hace más de veinte años, si hubiera sido realizada adecuadamente por los fabricantes de moscas, que bautizan «Pallareta» a cualquier cosa. Deberían pensar que una mosca se hace para pescar y no – como sus «Pallaretas» son la prueba – para engañar a los pescadores».
Una anécdota al respecto de hace años.
En el bar de un buen amigo —que vendía algunas cosas de pesca— entró un ciudadano francés. Mientras tomaba un café dijo:
—¡¡Pallaretas!!
Mi amigo, atónito, miró el muestrario que estaba enfrente de aquel señor. Al segundo le dijo:
—Mire usted, eso son ahogadas españolas, pero no hay ninguna Pallareta. Ahora le saco la caja de estas.
Una confusión que de tanto en tanto sigo viendo al otro lado de los Pirineos. Hay algún catálogo que todavía llama Pallareta a cualquier imitación de ahogada española.
Pero ¿qué imita?
Aquí he de reconocer que he leído varias interpretaciones, pero solo voy a citar la mencionada por el propio Louis Carrère:
«su color y tamaño la sitúan entre el gusano de la madera y la larva de moscarda»
La receta, según su libro y que cito textualmente, es la siguiente:
- Anzuelo: nº 11
- Hackle: gris azulado
- Cuerpo: seda pajiza
- Pluma leonesa: indio plateado
- Ornamento: anillado de seda negra, muy fina
- Época mejor: de febrero a agosto
- Utilización: mosca de punta
Una de las características de esta mosca es el barnizado, que según cuenta era una receta «secreta» de Alfredo Menéndez.
Y el barnizado es precisamente lo que me llevó a plantear la pregunta del título porque, sencillamente, fue lo primero que me vino a la cabeza cuando me enseñaron el primer perdigón.
Evidentemente, son otros tamaños, colores y complementos —al final esto de la pesca con mosca parece un surtido de joyería—, pero me llamó la atención la utilización de barnices o productos similares para conseguir ese acabado.
Fue la primera mosca en la que vi recubrir el cuerpo con barniz con el fin de darle ese acabado especial. Esto, junto con esas plumas de gallo de León, la deja tremendamente atractiva.
He escogido este vídeo de Arturo Alonso en el cual se aprecia muy bien todo el montaje y el proceso de confección.
Como habéis visto, no es una mosca de difícil ejecución, solo es entretenida.
Además, hoy en día existen barnices extraordinarios —aunque yo siempre he utilizado laca de uñas— que permiten conseguir buenos acabados y agilizar su elaboración.
Os animo a probarla.
Un gran libro el de Carrere. Los perdigones, son una invención de otro asturiano, Jose Carlos Rodriguiez, como Alfredo Menendez el creador de la pallareta. El cuerpo barnizado era habitual en algunos montadores en Asturias. Por cierto, lo de barnizar los cuerpos también está en el libro de Carrere. Lo que es muy interesante es comparar la pallareta con la «sparkle pupa» de La Fontaine…los brillos y el cuerpo tipo balón de rubgy son similares. ¿Soluciones al mismo problema (la emergencia de tricopteros)? Por cierto, tambien merece la pena probar a montar las ninfas como recomienda Carrrere.
De ahí el motivo de ese artículo Pablo. De hecho lo cociné en una divertida charla con amigos parlamentando al respecto 😉