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Truchas autóctonas en los ríos mediterráneos

Siempre que puedo, priorizo pescar en ríos con un buen entorno y, por supuesto, con peces salvajes. Pero si además puedo hacerlo en lugares que conservan poblaciones de trucha autóctona, mucho mejor.

Y esto es precisamente lo que hago de vez en cuando: buscar ríos con un buen entorno y peces que hoy considero especiales.

Los Pirineos son uno de esos lugares donde puedo encontrar casi todo lo que busco, incluso diría que añoro. Ríos de diferente porte, bravos, con buenas poblaciones de trucha y, en algunos puntos, incluso cierta soledad.

En ocasiones se habla de la fuerza de las truchas autóctonas y se las compara con ejemplares de diferente origen genético o con distintos grados de hibridación.

La genética que tengo más cerca es la de las poblaciones de trucha común (Salmo trutta) de linaje mediterráneo. Son poblaciones con una historia genética propia, adaptadas durante generaciones a las condiciones de estos ríos.

La conservación de este patrimonio genético es importante. Las repoblaciones realizadas durante décadas con truchas de origen foráneo han provocado diferentes grados de introgresión genética en numerosas poblaciones. Afortunadamente, cada vez conocemos mejor esta realidad y sabemos que conservar las poblaciones autóctonas significa conservar también una parte de la diversidad de nuestros ríos.

Queda mucho por estudiar y, sobre todo, mucho por hacer para conservar sus hábitats.

Pero dejemos por un momento la genética y volvamos a la pesca.  

Quien pesca habitualmente estas truchas sabe a qué me refiero cuando hablo de su fuerza. Y aquí no hablo como científico, sino simplemente como pescador.

Mi sensación, después de pescarlas durante años, es que una trucha salvaje de linaje mediterráneo puede ofrecer una pelea desproporcionada para su tamaño. He pescado ejemplares de unos 30 centímetros que me han hecho trabajar más que otras truchas mucho mayores y con diferente grado de hibridación.

¿Demostración científica? Ninguna. Es simplemente mi experiencia con una caña en la mano.

Carreras en busca de refugio, saltos, punteras de las cañas hacia abajo… Un auténtico gozo para quienes pescamos con mosca.

Y no es solo la pelea.

Son peces que me obligan a ser especialmente cuidadoso en las presentaciones. Cuando durante el recorrido encontramos badinas o zonas más remansadas, cualquier movimiento puede delatarnos. Estoy convencido de que asustamos a muchos más peces de los que llegamos a presentar la mosca en condiciones.

He incluido algunas escenas de pesca de estas pequeñas joyas que habitan en zonas del Pirineo. Una sesión de apenas unas horas, pero suficiente para disfrutar de unos peces que, al menos para mí, siguen siendo muy especiales.

Un saludo y que la buena pesca os acompañe.

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Ferran

Desde pequeño he estado vinculado al río. No puedo pasar por un curso de agua sin detenerme. Escuchar el rumor de sus aguas, ver y sentir la fauna. Son muchas las sensaciones de las cuales no puedo prescindir. Con este blog busco compartir estas dos facetas. Por un lado, mi compromiso por el bienestar de los ríos. Por otro, trasladaros informaciones útiles que puedan aportaros algo interesante para practicar la pesca sin muerte o sencillamente para acercaros a dar un paseo agradable. Ferran

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Martín López

    Hermoso relato Ferran. Comparto en gran medida todo lo que comentas, desde la falta de medidas adecuadas para cuidar estos peces, hasta la ferocidad y potencia de sus luchas en comparación a otras especies. El sitio precioso.

    1. Ferran

      Me alegra ver que las sensaciones que tiene uno son compartidas. Y el sitio es hermoso.

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