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Pesca sin muerte: esos críticos segundos fuera del agua

La temporada de salmónidos ha llegado a su fin en cuanto a escenarios, digamos, tradicionales. Ahora es tiempo de intensivos, de la pesca de otras especies. Los más pirrados seguiremos pescando, disfrutando de esos momentos en el río, mar o embalse.

Durante esta temporada he podido ver —o al menos esa es la percepción que tengo— que la pesca sin muerte sigue en aumento. Me alegra ver que algunos perfiles de pescadores, antes con muerte, empiezan a publicar fotos y pequeños vídeos soltando peces, cosas que nos permiten las tecnologías actuales.

Mirando esas fotos y vídeos publicados, también me alegra ver cómo estamos mejorando en lo concerniente a la manipulación del pez. Cada vez lo hacemos mejor, con más destreza y, con ello, mejorando las posibilidades de supervivencia del pez.

En otros casos veo que todavía debemos incidir más en las buenas prácticas para mejorar nuestra forma de pescar sin muerte.

Hace unos meses publiqué el artículo «Pescando sin muerte o con la mínima posible: la correcta manipulación del pez», escrito junto a Enric Aparicio y Gerard Carmona —ambos biólogos, especialistas en peces y también pescadores— y en el cual participé en aquellos puntos en los que podía aportar.

El artículo trata sobre la importancia de la manipulación del pez durante todo el proceso de pesca y su posterior devolución al medio. En él se describen diversos aspectos que pueden afectar a su supervivencia.

De entre ellos, hoy solo quiero incidir en uno:

EXPOSICIÓN AL AIRE

En el agua hay menos oxígeno disponible que en el aire y los peces han desarrollado un extraordinario sistema para obtenerlo: las branquias.

Las branquias son, salvando las evidentes diferencias, el equivalente a nuestros pulmones. Están adaptadas para realizar el intercambio de gases en el agua y permiten que el oxígeno pase posteriormente al sistema circulatorio del pez.

Bueno, pasan muchas cosas más que no voy a comentar, dado que esto no es un artículo científico y que, de serlo, no soy yo quien debería redactarlo.

Como os podéis imaginar, si ponemos dificultades para el buen funcionamiento de las branquias, ponemos también dificultades a la recuperación del pez.

Entre los factores que pueden afectarlas encontramos una mala calidad del agua, una elevada concentración de sedimentos, introducir accidentalmente los dedos en ellas durante la manipulación y, por supuesto, la exposición al aire cuando sacamos la trucha del agua.

Sobre esto último quiero incidir en esta nota.

Cuando pescamos sin muerte, nuestro objetivo no debería ser simplemente que la trucha vuelva a nadar, sino intentar devolverla al río en las mejores condiciones posibles.

Por eso, una de las cosas que podemos controlar fácilmente es el tiempo que permanece fuera del agua.

No existe un número de segundos que podamos interpretar como una frontera exacta entre hacerlo bien o hacerlo mal. Influyen también la temperatura del agua, el esfuerzo realizado durante la captura, el tiempo de lucha, la manipulación y el propio estado del pez.

Así que la recomendación es mucho más sencilla:

si vamos a devolver la trucha al río, cuanto menos tiempo permanezca fuera del agua, mejor.

Esto es especialmente importante cuando queremos hacer una fotografía.

Preparar la cámara antes de sacar la trucha, mantenerla dentro del agua mientras nos organizamos, levantarla únicamente durante el momento necesario para hacer la foto y devolverla cuanto antes son pequeños gestos que podemos incorporar fácilmente.

Y, por supuesto, nada de meter los dedos en las branquias.

Cuando he hablado de esto con varios amigos, más de uno me ha jurado que nunca tiene una trucha demasiado tiempo fuera del agua.

Como son mis amigos, me los creo…

Pero haced una prueba.

Cuando saquéis una trucha del agua para hacer una fotografía, sed conscientes del tiempo que permanece fuera.

A veces unos segundos pasan mucho más rápido de lo que creemos.

sin respirar
26,27,28,29…30..!!!

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Ferran

Desde pequeño he estado vinculado al río. No puedo pasar por un curso de agua sin detenerme. Escuchar el rumor de sus aguas, ver y sentir la fauna. Son muchas las sensaciones de las cuales no puedo prescindir. Con este blog busco compartir estas dos facetas. Por un lado, mi compromiso por el bienestar de los ríos. Por otro, trasladaros informaciones útiles que puedan aportaros algo interesante para practicar la pesca sin muerte o sencillamente para acercaros a dar un paseo agradable. Ferran

Esta entrada tiene 0 comentarios

    1. Ferran

      Gracias Luis!! pero no es mi intención adoctrinar en el sentido estricto de la palabra, sino, sensibilizar sobre las buenas prácticas ambientales. Buena pesca.

  1. Lachis

    Muy buen artículo, pero aún se ven muchas fotografías y vídeos que ofrecen pocas garantías de vida para esas truchas mal manipuladas, cierto es que algo se va mejorando y esperemos que ese conocimiento que nos aportan los más entendidos nos ayuden a mejorar.
    Saludos.

    1. Ferran

      Sí. por supuesto, pero como comento, parece que la tendencia es hacía la mejora. Un saludo Lachis

  2. Josetxo Roncal

    Que bueno Ferrán, ojalá se diese más importancia a la manipulación de los peces, TODOS los pescadores practican captura y suelta, bien sea por convicción, regulación del tramo en el pescan, talla del pez, especie del mismo,….así que un poco de atención a lecciones como esta es indispensable para asegurarnos de que realizamos la operación con eficacia para la supervivencia del pez soltado. ¡Bravo!

    1. Ferran

      Es un tema sobre el cual hablo desde hace muchos años. Debemos mejorar aquellos aspectos en los cuales la supervivencia del pez está en juego. En demasiadas ocasiones se da por vivo un pez que sale nadando de nuestras manos. Abrazo

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