En este momento estás viendo Se hizo la magia en el río que me vio nacer

Se hizo la magia en el río que me vio nacer

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Relatos
  • Comentarios de la entrada:8 comentarios

En verano suelo aprovechar las oportunidades de pesca que brindan las tardes. Sesiones de cuatro o cinco horas en las que empiezas con el sol en la coronilla y acabas entre las sombras y el fresco que te ofrecen los dioses de los ríos.

Yo hablo mucho con la naturaleza. Es más, a menudo llego a negociaciones con ella:

—Te agradecería una más para acabar la tarde.

—Sería hermoso tener un sereno de antaño.

—¿Hay alguna de más de treinta centímetros?

Y así hablo con alisos, piedras, insectos, aves y con los espíritus que pululan por la zona.

Ya sabéis que soy muy lobo solitario y disfruto de ello, pero también me gusta compartir momentos con amigos. Y en esta ocasión fue así.

Tras diversos WhatsApps en modo «creo que el día va a aguantar», «joder, el río está perfecto y hay cebas por doquier», el resultado fue:

—¡¡Vooooooy!!

Suelo ser rápido montando el equipo y poniéndome el atuendo pesquil. En esta ocasión no sé cómo lo hice, pero me vi de golpe en medio del río en un abrir y cerrar de ojos.

Llevaba ya unas semanas sin ir de pesca y mi alter ego y yo necesitábamos un baño de vida.

Primer lance, primer pez. Y así hasta seis en la mano.

Peces humildes, de repoblación. Algunos quizás de hacía unos meses, otros más recientes. Los delataban sus aletas pectorales deterioradas, fruto de su particular confinamiento en una balsa de cemento.

Y llegó el amigo.

-Martín, están más que activas

– Que ganas que tengo Tito

– Vamos a los puntos calientes, hay que aprovechar el momento

Y así lo hicimos.

El río que me vio nacer quería regalarnos una bonita tarde. Lance tras lance salían peces. Todo a seca, pescando a cebada.

El pitillo que monté hace unas semanas me está dando muchas alegrías. Todas —no tengo ni idea de cuántas— salieron con esta imitación.

Fuimos cambiando de puntos con la certeza de que seguiríamos tocando peces.

Para rematar el día con Martín pescamos un punto cerca del coche y apuramos hasta el último momento del que disponía. Y, por favor, creo que no se pueden sacar más peces en menos lances.

Un gran final para despedirnos.

Pero yo todavía tenía casi dos horas para seguir.

Hablé con las deidades de la zona y les pregunté si podía quedarme hasta el sereno.

Les solicité un «sereno de antaño», de esos en los que los peces salvajes salen de sus escondrijos y se acercan a la superficie para atacar los insectos que eclosionan.

Con la ilusión de sentirme escuchado, puse rumbo a «mi rincón», que antaño siempre me daba buenos peces pero que desde hacía unos años yo veía en franco declive.

Me acordé de la conversación con Aldo cuando tuvo a bien grabar un programa sobre mi vida de pescador. Lo llevé al río que me vio nacer y le trasladé mi desazón por lo que estaba viendo allí desde hacía años y por la sensación de estar perdiendo poco a poco aquel río que tanto me había dado.

Llegué con el corazón latiendo a mil, más por la ilusión que por el ritmo alto que me había dado andando.

Nada más llegar lancé mi pitillo, que tan bien me había funcionado durante toda la tarde.

Ni un pez.

Ni un movimiento.

Opté por montar un tándem con una ninfa muy resultona que monto para estas aguas.

Primera deriva y primera trucha.

Un pez salvaje de la zona que dio una bonita lucha.

Estaba devolviéndola cuando me pareció ver una cebada aguas arriba.

Yo quería pescar a seca, con la esperanza de un buen sereno, así que volví a desmontar el tándem y regresé a la seca. Pero en esta ocasión monté un buen tricóptero, ya que alguno se dejaba ver.

Al no tener clara la referencia de la cebada, pesqué al agua los puntos más querenciosos.

Y se hizo la luz, a pesar de que la penumbra empezaba a cerrar el bosque.

Y el sereno llegó.

Cebas contundentes a los tricópteros. Peces bravos comiendo en diversos puntos.

Pude transportarme a tiempos de antaño, cuando con mi padre sondeábamos esas tablas con nuestros buldós y aquellas cuerdas de tres moscas, apurando hasta la última luz antes de salir del río.

Una hermosa tarde, con sereno incluido.

Se hizo la magia en el río que me vio nacer.

Comparte en tus redes sociales:

Ferran

Desde pequeño he estado vinculado al río. No puedo pasar por un curso de agua sin detenerme. Escuchar el rumor de sus aguas, ver y sentir la fauna. Son muchas las sensaciones de las cuales no puedo prescindir. Con este blog busco compartir estas dos facetas. Por un lado, mi compromiso por el bienestar de los ríos. Por otro, trasladaros informaciones útiles que puedan aportaros algo interesante para practicar la pesca sin muerte o sencillamente para acercaros a dar un paseo agradable. Ferran

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Martin Rodrigo López Campos

    La verdad Ferrán que fue una de esas salidas de pesca que quedan grabadas en la memoria. El río perfecto, nuestras amigas activas y algunos invertebrados dando vueltas indicándonos qué artificial debíamos colocar en el bajo…Por supuesto el pitillo Made In Ferrán fue el indiscutible ganador.
    Muchas gracias por la jornada, tengo el privilegio de contar con varios maestros y amigos con los que puedo compartir este tipo de salidas en las que no paro de aprender y además disfruto al máximo, qué más se puede pedir!!!

    1. Ferran

      Me encanta tu forma de pescar. Se avecinan más aventuras ??

  2. Anónimo

    Comparto hablar con la naturaleza, es una práctica hermosa.Somos parte de un todo.Ojalá pronto las personas lo entiendan para mantener la armonía de nuestro querido y generoso mundo.También comparto disfrutar de la soledad.Me permite ser simplemente yo.Y comparto que ese estado, no significa estar sólo.Lejos de la verdad.Lo que me gustaría compartir es la experiencia de la pesca.El ruido del agua y el aire fresco, lo compartí , sólo una vez leyendo un buen libro.Felicitaciones y buena pesca

    1. Ferran

      Se agradece el comentario «anónimo». Y muy cierto, «no significa estar solo» ?

  3. López Campos María jimena

    Cada día más hermosas tus narraciones

    1. Ferran

      Muchas gracias por el comentario y por leer este portal ?

  4. Rogelio

    Un Relato y un Video brillante para una Documenal que invita de manera Exquisita a «un baño de vida». Ferran, Martín, sería una hermosa experiencia poder compartir esa vivencia. Gracias por participarla.

    1. Ferran

      Me alegra que te guste. Compartir experiencias, por supuesto.

Deja una respuesta

2 × 1 =