Se hizo la magia en el río que me vio nacer

Se hizo la magia en el río que me vio nacer

En verano suelo aprovechar las oportunidades de pesca que te brindan las tardes. Sesiones de 4 o 5 horas en las que empiezas con el sol en la coronilla y acabas en las sombras y el fresco que te ofrecen los dioses de los ríos. Yo hablo mucho con la Naturaleza, es más, a menudo llego a negociaciones con ella «te agradecería una más para acabar la tarde» «sería hermoso tener un sereno de antaño» «hay alguna de más de 30 cm…» y así hablo con alisos, piedras, insectos, aves y con los espíritus que pululan por la zona. Ya sabéis que soy muy lobo solitario, disfruto de ello, pero también me gusta compartir momentos con amigos. Y en esta ocasión fue así. Tras diversos whatsapp’s en modo «creo que el día va aguantar» «jo…r el río está perfecto y hay cebas por doquier» el resultado fue «¡¡vooooooy!!»

Suelo ir rápido montando el equipo y el atuendo pesquil. En esta ocasión no sé cómo lo hice, pero me vi de golpe en medio del río en un abrir y cerrar de ojos. Eran ya unas semanas sin ir de pesca y yo y mi alter ego necesitamos un baño de vida. Primer lance, primer pez, y así hasta 6 en la mano. Peces humildes, de repoblación, algunos quizás de hace unos meses, otros más recientes, los delata las moñudas aletas pectorales fruto de su particular confinamiento en una balsa de cemento. Y llegada del amigo.

-Martín, están más que activas

– Que ganas que tengo Tito

– Vamos a los puntos calientes, hay que aprovechar el momento

Y así lo hicimos. El río que me vio nacer quería regalarnos una bonita tarde. Lance tras lance salían peces, todo a seca, pescando a cebada. El pitillo que monté hace unas semanas me está dando muchas alegrías, todas, no tengo ni idea de cuantas, salieron con esta imitación. Fuimos cambiando de puntos con la certeza que seguiríamos tocando peces. Para rematar el día con Martín, pescamos un punto cerca del coche para apurar hasta el último momento del cual disponía. Y por favor, yo creo que no se pueden sacar más peces en menos tiradas. Un gran final para despedirnos. Pero yo tenía todavía casi dos horas para seguir.

Hablé con las deidades de la zona y les pregunté de quedarme hasta el sereno. Les solicité un «sereno de antaño» de esos en que lo peces salvajes salen de sus escondrijos y se acercan a la superficie a atacar los insectos que eclosionan. Con la ilusión de sentirme escuchado, puse rumbo a «mi rincón» que antaño siempre me daba buenos peces, pero que desde hace unos años ha ido en franco declive. Me acordé de la conversación con Aldo, cuanto tubo a bien grabar un programa sobre mi vida de pescador. Lo llevé al río que me vio nacer, y le trasladé mi desazón por el egoísmo y la falta del mínimo civismo por parte de demasiada gente, los cuales no dudan en esquilmar año tras año este río, sumado, claro está, a otros factores como a los cormoranes, que poco falta para ver sus sombras negras.

Llegué con el corazón latiendo a mil, más por la ilusión, que por el ritmo alto de andar que me di. Nada más llegar lancé mi pitillo que tanto me había funcionado toda la tarde. Ni un pez, sin movimiento. Opté por montar un tandem con una ninfa muy resultona que monto para estas aguas. Primera deriva y primera trucha. Un pez salvaje de la zona que dio una bonita lucha.

Estaba devolviéndola cuando me pareció ver una cebada aguas arriba. Yo quería pescar a seca, con la esperanza de un buen sereno, así que volví a desarmar el tandem y volví a la seca, pero en esta ocasión monté un buen tricóptero, ya que alguno se dejaba ver. Al no tener clara la referencia de la cebada, pesqué al agua los puntos más querencioso. Y se hizo la luz a pesar de que la penumbra empezaba a cerrar el bosque.

Y el sereno llegó. Cebas contundentes a los tricópteros, peces bravos comiendo en diversos puntos. Pude transportarme a tiempos de antaño, cuando con mi padre sondeábamos esas tablas con nuestras buldos y esas cuerdas de 3 moscas apurando hasta la última luz antes de salir del río.

Una hermosa tarde, con sereno incluido. Se hizo la magia en el río que me vio nacer.

Un breve vídeo de la sesión:

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Ferran

Desde pequeño he estado vinculado al río. No puedo pasar por un curso de agua sin detenerme. Escuchar el rumor de sus aguas, ver y sentir la fauna. Son muchas las sensaciones de las cuales no puedo prescindir. Con este blog busco compartir estas dos facetas. Por un lado, mi compromiso por el bienestar de los ríos. Por otro, trasladaros informaciones útiles que puedan aportaros algo interesante para practicar la pesca sin muerte o sencillamente para acercaros a dar un paseo agradable. Ferran

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Martin Rodrigo López Campos

    La verdad Ferrán que fue una de esas salidas de pesca que quedan grabadas en la memoria. El río perfecto, nuestras amigas activas y algunos invertebrados dando vueltas indicándonos qué artificial debíamos colocar en el bajo…Por supuesto el pitillo Made In Ferrán fue el indiscutible ganador.
    Muchas gracias por la jornada, tengo el privilegio de contar con varios maestros y amigos con los que puedo compartir este tipo de salidas en las que no paro de aprender y además disfruto al máximo, qué más se puede pedir!!!

    1. Ferran

      Me encanta tu forma de pescar. Se avecinan más aventuras 🤫😉

  2. Anónimo

    Comparto hablar con la naturaleza, es una práctica hermosa.Somos parte de un todo.Ojalá pronto las personas lo entiendan para mantener la armonía de nuestro querido y generoso mundo.También comparto disfrutar de la soledad.Me permite ser simplemente yo.Y comparto que ese estado, no significa estar sólo.Lejos de la verdad.Lo que me gustaría compartir es la experiencia de la pesca.El ruido del agua y el aire fresco, lo compartí , sólo una vez leyendo un buen libro.Felicitaciones y buena pesca

    1. Ferran

      Se agradece el comentario «anónimo». Y muy cierto, «no significa estar solo» 🤗

  3. López Campos María jimena

    Cada día más hermosas tus narraciones

    1. Ferran

      Muchas gracias por el comentario y por leer este portal 🤗

  4. Rogelio

    Un Relato y un Video brillante para una Documenal que invita de manera Exquisita a «un baño de vida». Ferran, Martín, sería una hermosa experiencia poder compartir esa vivencia. Gracias por participarla.

    1. Ferran

      Me alegra que te guste. Compartir experiencias, por supuesto.

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